25 noviembre 2006



2 animales en la misma foto.
Uno indefenso.
La encontré un día, no recuerdo donde, su alegría y dulzura me fueron llamando, esa expresión entre dulce, picara y graciosa que poco a poco te va cautivando. Los ojos, siempre examinando, como en una pregunta interminable. La mirada al frente, como la veleta responde al viento. Observa atenta lo primitivo y aplicada lo mundano. Poco amiga de juegos cuando tú los animas, pero deseosa de saltos y vuelos, de carreras detrás de cualquier luz, o de escondites, falsos y graciosos, cuando ella lo pide. ¿Gustarle?, Lo que más: las caricias. Muestra su lado más tierno cuando mis dedos se enredan con su pelo y que decir, de ese deseo de acostarse a mi lado, pegada a mi espalda, como un maravilloso y sutil aliento, como un recuerdo perdido, como si de un brillo de Luna se tratara. (A un alma de siete vidas.)

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